“Cuento Corto” escrito por la querida compañera Carla desde la cárcel de San Miguel, $hile

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Cuento Corto

Crecí adentro de una cáscara de nuez, y ahí, al fondo de la cascarita tenía una mota de algodón que era mi cama, como abrigo tenía un pétalo de un pequeña flor púrpura, una hoja de tusilago era un toldo que me cubría del frío de la mañana algunos días y del sol del mediodía otros, y que cuando la luna estaba rota se abría al cielo para verla pasar, en esta calma crecí…

Después ya no me alcanzaba bien la mota de algodón y empezó a llover, el tusilago se doblaba al peso del agua y mojo el algodón que de todas formas ya se hacía chico.

Decidí entonces caminar a buscar otro refugio, tenía miedo de lo que no conocía, pero también curiosidad de lo que podía venir, ya no quería estar sola. Había conocido la luz a través de los ojos y el frío y el calor del sol por la piel, pero no había escuchado ninguna otra voz, tan solo la mía que saludaba al sol cada mañana y le hablaba de la soledad a la luna, inclusive llegue a llamarme a mí misma “Soledad”, pues nadie nunca me había nombrado.

Cuando hube de caminar con un atado de incertidumbres en la espalda y enredada en pelo me encontré contigo, me nombraste entonces Esperanza y yo te dije Victoria. Jugamos hasta que nos dio hambre, yo tenía cansado el corazón de tu belleza, y tú me tocabas la piel como si me dieras color. Me diste agua y alimento, me cubriste y dormí más que ninguna noche.

Carla Verdugo Salinas.
Presa Política.
Cárcel de San Miguel.
Stgo de Chile 2012.

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